Advertencia de contenido: El artículo incluye descripciones perturbadoras.
Casi han pasado 22 meses desde que Hamás invadió Israel el 7 de octubre de 2023. Aunque pueda sentirse que mucho ha sucedido desde entonces, y muchos israelíes han compartimentado emocionalmente el trauma, cada vez surgen más y más detalles horripilantes sobre la depravación y brutalidad de ese día.
Un poderoso nuevo informe compilado por El Proyecto Dina durante el último año y medio ofrece algunas de las pruebas más claras y contundentes hasta la fecha de que Hamás utilizó sistemáticamente la violencia sexual como un arma de guerra. Los detalles son profundamente perturbadores.
El informe se basa en testimonios de sobrevivientes del festival de música Nova, rehenes liberados y otras personas que vivieron la masacre. Presenta pruebas de que la violación, la humillación sexual y la mutilación genital no fueron actos aleatorios o aislados, sino tácticas coordinadas y deliberadas de terror.
Veintisiete socorristas, junto con asistentes de morgue en la base Shura de las FDI, declararon haber encontrado cuerpos con signos inequívocos de violación, mutilación y lo que llamaron "escenificación sexual", respaldado por fotografías forenses y documentación. Quizás lo más escalofriante son los videos, comunicaciones interceptadas y fotos recuperadas que muestran a las víctimas siendo sexualmente violadas, algunas aún con vida. Esta evidencia se recopiló siguiendo estándares legales, asegurando su admisibilidad en un tribunal, incluso cuando las víctimas no pueden hablar por sí mismas.
Se encontraron mujeres atadas a árboles y postes, parcial o totalmente desnudas, violadas, mutiladas y ejecutadas. A una mujer se le descubrió con su ropa interior metida en la boca y una herida de bala en la cabeza. Otras, incluidos niños, fueron violados públicamente y exhibidos, sus cuerpos utilizados como armas para infligir terror psicológico. En un caso documentado, el cadáver de una mujer fue violado frente a otros rehenes. Los abusos continuaron incluso después de que los cautivos fueran arrastrados a Gaza.
El informe incluye testimonios de 15 rehenes liberados. Casi todos ellos (incluyendo hombres) describieron desnudez forzada, acoso sexual, abuso verbal y amenazas de matrimonio forzado. Los casos abarcan seis ubicaciones, incluidos los terrenos del festival Nova, la Ruta 232, el kibutz Re'im, Nir Oz y Kfar Aza.
La comunidad internacional eligió la inacción
Negociar con terroristas nunca es una buena idea: recompensa e incentiva su brutalidad. Pero Israel se enfrenta a un terrible dilema moral: para traer a nuestros seres queridos a casa, debemos relacionarnos con aquellos que cometieron estas atrocidades. Sin embargo, la comunidad internacional tenía una opción. Y eligió la inacción.
La crisis de los rehenes de Gaza y el uso de violencia sexual masiva deben servir como un momento de establecimiento de precedentes sobre cómo responde el mundo a tales crímenes. Las víctimas del 7 de octubre incluyeron ciudadanos de 35 países diferentes; los rehenes fueron tomados de 25 de ellos. Como mínimo, las naciones cuyos ciudadanos fueron capturados deberían haber actuado como si esas personas hubieran sido secuestradas en su propio suelo.
Ya no es suficiente emitir condenas. El sistema internacional debe evolucionar para enfrentar la magnitud de estos crímenes, especialmente cuando están en curso.
Más de 300 expertos legales internacionales han clasificado las acciones de Hamás como crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y potencialmente incluso genocidio. La base legal es clara: el secuestro, el asesinato de civiles, la tortura y el uso de violación como arma de guerra están explícitamente prohibidos por el derecho internacional. Estos no son actos de guerra que salieron mal; son crímenes sistemáticos, procesables bajo el principio de jurisdicción universal. Los Estados tienen tanto el derecho como el deber de actuar, incluso cuando estos crímenes ocurren fuera de sus fronteras.
Entonces, ¿por qué, con decenas de sus ciudadanos tomados como rehenes, Francia, Tailandia, Argentina, Estados Unidos y Alemania hicieron muy poco para forzar la mano de Hamás?
Se necesitan nuevos estándares
Es hora de invocar la Responsabilidad de Proteger (R2P), no como un principio académico, sino como una obligación moral y legal vinculante. Bajo la R2P, cuando un cuerpo gobernante falla en proteger a los civiles de atrocidades masivas (o peor aún, las perpetra), la comunidad internacional debe tomar medidas "oportunas y decisivas".
Aunque Hamas no es un estado, es un cuerpo de gobierno de facto con control efectivo sobre una población y territorio desde los cuales se lanzaron estos crímenes. No hay razón legal o moral por la cual R2P no deba aplicarse.
Además, los países que albergan o financian a Hamas, como Qatar, que alberga a sus líderes, o Irán, que lo arma y financia, tienen responsabilidad internacional. Si el mundo no responsabiliza a estos actores estatales, establece un precedente devastador: que la violación en masa, la tortura y la toma de rehenes pueden ser tercerizados a intermediarios sin consecuencias.
Para prevenir futuras atrocidades, la comunidad internacional debe establecer nuevos estándares, incluyendo:
• Investigaciones multilaterales automáticas sobre la toma de rehenes en masa y la violencia sexual en conflictos, con consecuencias legales y diplomáticas por obstrucción.
• Consecuencias concretas para los patrocinadores estatales del terror, incluyendo sanciones, suspensiones de organismos internacionales y enjuiciamiento en tribunales internacionales.
• Un protocolo internacional vinculante para la recuperación de rehenes cuando están involucrados ciudadanos de múltiples países.
• Una ampliada mandato de la R2P que incluya a actores no estatales con control territorial, como Hamas.
Esto no se trata de Israel. No se trata de Palestina. Se trata de lo que hace el mundo cuando civiles son quemados vivos, cuando niños son secuestrados y cuando la violación es usada como un arma de terror masivo. Es una prueba de si el derecho internacional tiene fuerza, o si colapsa cuando resulta políticamente inconveniente.
Expertos legales ya están pidiendo una respuesta internacional más fuerte: un grupo de trabajo liderado por la ONU sobre toma de rehenes, un enviado especial para asuntos de rehenes, actualizaciones a tratados globales y una cumbre anual de líderes mundiales para construir una estrategia a largo plazo para prevenir y responder a tales crímenes.
Organizaciones terroristas en todo el mundo están observando. No solo están estudiando lo que hizo Hamas, están observando para ver con qué pueden salirse.
Esto no se trata solo de proteger vidas israelíes o judías, se trata de establecer un estándar universal en el que ningún ser humano, en ningún lugar, pueda ser utilizado como palanca para el terror. Si el mundo no actúa, el 7 de octubre no será solo una tragedia: será un plan.
El escritor es el cofundador y director ejecutivo de Social Lite Creative, una empresa de marketing digital especializada en geopolítica.