En un mundo en busca de estabilidad, es peligroso dejar una de las rutas comerciales más críticas del mundo en manos de Egipto. La realidad geopolítica de Medio Oriente es inestable, y Egipto es parte del problema.

Es hora de revivir el proyecto del "Canal Ben-Gurion": un corredor de envíos estratégico que conecte Eilat con el Mar Mediterráneo cerca de Ashkelon o Ashdod, creando una alternativa viable al Canal de Suez.

Esto ya no es simplemente una idea de ingeniería. Es una doctrina geopolítica.

Egipto fue el primer país árabe en firmar un acuerdo de paz con Israel, sin embargo, con el paso de los años, también se ha convertido en la punta de lanza contra cualquier acercamiento entre Israel y el mundo árabe y musulmán.

Presencié esto de primera mano mientras servía como jefe de la misión de Israel en Doha entre 1999 y 2001. Incluso entonces, Egipto trabajaba en la sombra para bloquear lazos más estrechos entre Israel y los estados árabes. Esta no es una política temporal. Es una mentalidad estratégica profundamente arraigada.

Además, durante muchos años, Egipto ha mostrado una disposición constante de hacer la vista gorda al contrabando de armas hacia la Franja de Gaza controlada por Hamas.

Se ven barcos a la entrada del Canal de Suez, en Egipto, el 26 de marzo de 2021.
Se ven barcos a la entrada del Canal de Suez, en Egipto, el 26 de marzo de 2021. (credit: MOHAMED ABD EL GHANY/REUTERS)

Durante la reciente confrontación con Irán, Egipto decidió posicionarse políticamente en contra de la alineación liderada por Estados Unidos, Israel y los países del Golfo, a pesar de las severas consecuencias económicas y regionales que tal posición podría haber creado para El Cairo.

La razón es simple: Egipto teme más la creciente fuerza regional de Israel que a Irán. Desde la perspectiva de El Cairo, cualquier cambio en el equilibrio de poder regional a favor de Israel se percibe como una amenaza estratégica.

Un país impulsado por el ego regional y cálculos de equilibrio de poder no puede seguir siendo el único guardián de una arteria comercial global. Por eso mismo, Israel debe pensar de manera diferente.

El Canal Ben-Gurion es una gran oportunidad económica

El "Canal Ben-Gurion" podría transformar a Israel de un estado de tránsito regional en una potencia internacional de infraestructura. No solo un canal, sino todo un corredor económico: nuevos puertos, centros logísticos, zonas industriales, empleos, desarrollo dramático del Negev y producción de energía a lo largo de la ruta.

Aunque Egipto intente reducir los precios de tránsito a través del Canal de Suez, ese no será el tema central. El verdadero valor de este proyecto radica no solo en los peajes de envío, sino en la creación de un nuevo motor estratégico de crecimiento para Israel y para la economía global.

Hoy en día, el mundo busca estabilidad: estabilidad energética, estabilidad de seguridad y estabilidad en las cadenas de suministro. En esta realidad, la pregunta ya no es si el mundo necesita una alternativa al Canal de Suez.

La verdadera pregunta es si Israel tiene líderes lo suficientemente audaces para resistir la presión egipcia y hacer lo que es correcto para Israel y para la economía internacional.

El escritor es un exministro de planificación estratégica en la Oficina del Primer Ministro.