Después de los ataques con misiles de Irán y los extensos daños en Israel en los últimos días, ha aumentado el interés público en uno de los componentes más destructivos de un ataque con misiles: la onda expansiva.
Mientras muchos imaginan el peligro principal como una explosión o la penetración de metralla, en realidad es la onda expansiva la responsable de algunas de las lesiones más graves, incluso en casos donde no hay impacto directo.
La onda expansiva es un brutal fenómeno físico, invisible pero muy palpable en el cuerpo humano. ¿Qué es exactamente la onda expansiva, cómo se crea, cómo afecta al cuerpo y qué se puede hacer para defenderse de ella?
Cuando un misil, cohete o bomba explota, ya sea en el aire o en el suelo, se libera una enorme cantidad de energía en un abrir y cerrar de ojos. Esta energía empuja el aire circundante con una fuerza inmensa, creando una onda de presión que se propaga en todas direcciones. Esta onda, que se desplaza a una velocidad incluso mayor que la velocidad del sonido, se llama la onda expansiva.
A diferencia de la metralla, la onda expansiva no es un objeto sólido. Es una onda de aire altamente comprimido, con una densidad y presión mucho más altas de lo normal. La onda se mueve a una velocidad enorme, a veces más de 2,000 km/h, y afecta todo a su paso: personas, edificios, vehículos, árboles e incluso el suelo.
Dado que el aire mismo está en movimiento, no es necesario un contacto físico con el metal o el material explosivo del proyectil; basta con estar dentro de una cierta distancia de la explosión, y la onda expansiva ya puede causar graves daños.
La onda se propaga rápidamente en círculos concéntricos alrededor del epicentro de la explosión, debilitándose a medida que se aleja. Cuanto más cerca esté la explosión, mayor será la presión, a veces alcanzando decenas o incluso cientos de veces la presión atmosférica normal. Esta intensa presión fuerza repentinamente el aire hacia las aberturas en el cuerpo, como los oídos, la nariz, la boca y los pulmones, causando cambios extremos en la presión interna de los órganos.
Lesiones que pueden ocurrir debido a una onda expansiva
Las lesiones de una onda expansiva pueden ocurrir en varias formas. Una de las lesiones más comunes es la ruptura del tímpano, a menudo acompañada de tinnitus, mareos, o pérdida temporal o permanente de la audición.
Las presiones más altas pueden desgarrar los tejidos pulmonares, causar sangrado interno, colapsar los pulmones y resultar en lesiones en el abdomen o intestinos. De hecho, incluso si la persona parece externamente ileso, la onda expansiva puede haber causado una lesión interna potencialmente mortal. Por lo tanto, cualquier persona expuesta a una explosión poderosa debe someterse a un examen médico.
Las víctimas de una onda expansiva se clasifican en cuatro niveles en medicina: La lesión primaria es el impacto directo de la tremenda presión de la onda expansiva. La lesión secundaria es causada por el impacto de metralla u objetos propulsados por la explosión. La lesión terciaria resulta de la persona siendo arrojada contra una pared, piso u objeto duro debido a la onda de choque. La cuarta categoría de lesiones incluye todas las otras causas, como quemaduras, inhalación de humo, reacciones psicológicas y lesiones en órganos distantes.