Durante trabajos de mantenimiento en antiguos canales de recolección de agua de lluvia se encontraron 33 monedas sin acuñar en las Islas Columbretes, según La Razón. Este descubrimiento sin precedentes podría confirmar la presencia, o al menos el paso, de piratas en el archipiélago.

Un trabajador de la brigada de reserva natural, experto en numismática y arqueología, detectó un fragmento metálico verdoso hecho de bronce que había sido cortado con tijeras. Su experiencia le permitió identificarlo como una pieza relacionada con la producción de monedas. Comenzó a recolectar más fragmentos, incluyendo pedazos de barras y restos metálicos, algunos del tamaño de milímetros, y eventualmente encontró un cospel, una pieza circular destinada a acuñar una moneda.

En total, se encontraron alrededor de treinta piezas, todas acumuladas en la misma área cerca del cementerio de la isla. La noticia del hallazgo fue comunicada al Museo de Bellas Artes de Castellón, específicamente a Arturo Oliver Foix, experto en arqueología. El museo transfirió el estudio a la Universidad de Valencia (UV).

La Universitat de València (UV) corroboró que las monedas sin acuñar podrían pertenecer a un taller de falsificación de finales del siglo XVII, apoyando la hipótesis de un sitio de falsificación en las Islas Columbretes. La Universidad verificó que, aunque ninguna de las piezas estaba acuñada, todas estaban preparadas para ser acuñadas.

Según Foix, "Todo apunta a un pequeño taller de falsificación activo en los siglos XVI o XVII". Las monedas no acuñadas sugieren actividades ilícitas que podrían estar relacionadas con piratas o falsificadores que operaban en la zona en esa época.

"El descubrimiento refuerza la teoría de la presencia o paso de la piratería en la isla", dijo Raúl Mérida, el Secretario de Medio Ambiente y Territorio de la Generalitat Valenciana, según La Razón. Mérida enfatizó que todas las piezas estaban acumuladas cerca del cementerio de la isla, resaltando la importancia de la ubicación.

Históricamente, no había evidencia de asentamientos humanos en las Islas Columbretes hasta el siglo XIX, cuando se construyó el faro. Los fareros y sus familias habitaron la isla durante más de un siglo en condiciones precarias. La existencia del pequeño cementerio en la isla demuestra su presencia, como lo evidencian las tumbas. Los fareros y sus familias abandonaron la isla en 1975, el mismo año en que el faro se automatizó. Desde entonces, las islas permanecieron deshabitadas hasta la instalación de los primeros servicios de vigilancia establecidos por la Generalitat Valenciana en 1987.

El trabajo en los antiguos canales tenía como objetivo recoger el agua de lluvia para canalizarla hacia una cisterna en una zona plana junto al cementerio, en uno de los extremos de l'Illa Grossa. Fue durante este trabajo de mantenimiento que se hizo el descubrimiento arqueológico. Las tareas de rutina de la brigada de la reserva natural han revelado así un capítulo oculto en la historia de las islas.

Las Islas Columbretes, un archipiélago de origen volcánico, se encuentran cerca de las costas de Castellón, a 28 millas del Cabo de Oropesa. "Es un pequeño archipiélago de origen volcánico a medio camino entre la Península y las Islas Baleares," detalló el Secretario Mérida. Debido a su aislamiento y excelente estado de conservación, las islas albergan varias especies animales y vegetales raras en el resto del Mediterráneo. El archipiélago cuenta con un número considerable de especies únicas en el mundo, como la lagartija de Columbretes y la mostaza marina de Columbretes.

Las islas han sido un parque natural desde el 25 de enero de 1988 y fueron mencionadas en escritos de la antigua Grecia. El descubrimiento arroja nueva luz sobre la historia de las Islas Columbretes y sugiere una presencia humana desconocida previamente asociada con actividades de piratería o falsificación en los siglos XVI o XVII.

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