Un equipo internacional de la Universidad de Tel Aviv y el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia anunció que un reanálisis del cráneo de un niño de la Cueva de Skhul en el Monte Carmelo en Israel proporcionó la evidencia física más antigua conocida de la hibridación entre Neandertales y Homo Sapiens, datando de aproximadamente 140,000 años atrás y adelantando la línea temporal en casi 80,000 años. Los expertos seguían divididos sobre la interpretación.

La Universidad de Tel Aviv dijo en un comunicado oficial que el fósil de Skhul constituía la indicación física más temprana de que antiguos Neandertales y humanos modernos no solo compartían territorio, sino que también tenían interacciones sociales y descendientes comunes. "Cada nuevo fósil nos obliga a revisar los esquemas establecidos. El niño de Skhul nos recuerda que la historia de la humanidad es una red de encuentros, cruces y transformaciones, en lugar de una línea recta de reemplazos sucesivos", dijeron los autores, según Página/12.

Investigadores de la Universidad de Tel Aviv y del CNRS utilizaron escaneo de tomografía computarizada y micro-CT para construir un modelo tridimensional del cráneo y examinar el sistema vascular interno, el oído interno y la mandíbula inferior. El profesor Israel Hershkovitz y su equipo realizaron escaneos de alta resolución y compararon la muestra con otros fósiles, encontrando que la caja craneal se parecía a la de un humano moderno, mientras que la mandíbula mostraba características típicas de los neandertales; también identificaron rasgos neandertales en el sistema de vasos sanguíneos del cerebro y en el oído interno, informó el Münchner Merkur.

"La combinación de características observadas en Skhūl I puede indicar que el niño es un híbrido", escribieron los investigadores. "No hay forma de que esta morfología represente una variabilidad de Homo Sapiens", y el niño era objetivamente un híbrido, dijo Anne Dambricourt Malassé del CNRS. A pesar de la extinción de los neandertales hace cuarenta mil años, el 2 al 6 por ciento de nuestro genoma actual es de origen neandertal. Pero esas mezclas genéticas ocurrieron de 60 a 40 mil años atrás. Este fósil está datado en 140 mil años atrás, por lo que es extraordinariamente importante, dijo Hershkovitz.

No todos los especialistas estuvieron de acuerdo. Chris Stringer, un paleoantropólogo en el Museo de Historia Natural de Londres, le dijo a Live Science que, considerando toda la evidencia, creía que los fósiles de Skhul se alineaban principalmente con Homo Sapiens. John Hawks, un profesor de Antropología de la Universidad de Wisconsin-Madison, afirmó "Las poblaciones humanas son variables y puede haber mucha variabilidad en su apariencia y forma física, incluso sin mezclarse con grupos antiguos como los Neandertales". Una clarificación definitiva requeriría de ADN.

La niña, de entre tres y cinco años de edad, yacía en uno de los sitios de entierro más antiguos conocidos de la humanidad. Los arqueólogos descubrieron por primera vez los restos de Skhul en 1932 en una cueva cerca de Haifa, y durante décadas el esqueleto fue clasificado como Homo Sapiens temprano a pesar de su caja craneal similar a la humana moderna y mandíbula similar a la de los Neandertales.

Hallazgos del sitio de Nesher Ramla sugirieron que los grupos de Homo Sapiens abandonaron África hace unos 200,000 años y se encontraron con Neandertales en el Levante, donde los registros arqueológicos indicaban que los Neandertales vivían tan temprano como hace 400,000 años. Los investigadores describieron el Cercano Oriente como una encrucijada evolutiva donde ocurrieron la coexistencia y el contacto, y argumentaron que los Neandertales locales eventualmente desaparecieron al ser absorbidos por Homo Sapiens a través de generaciones de hibridación, dejando rastros genéticos en millones de personas.

El estudio cuestionó las opiniones de larga data de que los Neandertales y Homo Sapiens eran totalmente separados sin un contacto prolongado y fue descrito por sus autores como un hito que podría cambiar la cronología de la evolución humana. Lo que Skhul nos dice es que Homo Sapiens no es un ser malévolo y agresivo, sino que logró vivir en paz con otros grupos, dijo Hershkovitz.

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