Un número creciente de avances arqueológicos, impulsados por el escaneo láser avanzado, han sido presentados al público como el redescubrimiento dramático de "ciudades perdidas". Pero según una nueva revisión académica, muchas de estas poblaciones nunca estuvieron realmente perdidas. En su lugar, es la forma en que los medios globales—y a veces incluso los comunicados de prensa científica—han borrado décadas de conocimiento indígena e investigaciones anteriores.
El análisis, publicado en Advances in Archaeological Practice por Kathryn Reese-Taylor de la Universidad de Calgary, examina tres estudios de LiDAR de alto perfil de América del Sur y Asia Central. Cada caso fue presentado originalmente en revistas líderes como Nature y Science con cuidadoso detalle técnico. Sin embargo, una vez que estos estudios llegaron a los medios de comunicación más amplios, los titulares a menudo declaraban que "asombrosas" ciudades perdidas habían sido descubiertas repentinamente bajo la jungla o las montañas.
¿Una metrópolis amazónica "perdida"?
Uno de los ejemplos más sorprendentes proviene de un estudio de 2022 sobre la Amazonía boliviana. Los investigadores utilizaron LiDAR para mapear arquitectura monumental, canales y calzadas a lo largo de vastas extensiones de selva tropical. El artículo científico mantuvo un tono medido, destacando el "urbanismo de baja densidad" y haciendo hincapié en la continuidad con descubrimientos anteriores. Sin embargo, en cuestión de días, desde revistas como Smithsonian hasta Axios proclamaron que se habían encontrado ciudades perdidas en la selva, implicando que no se sabía nada antes de que los láseres las revelaran. En realidad, las comunidades locales llevaban mucho tiempo conscientes de los montículos de tierra, y los arqueólogos habían documentado cientos de sitios años antes.
¿La "Roma de la selva" de Ecuador?
Un artículo científico de 2024 describiendo dos milenios de "urbanismo de jardines" en la Amazonía ecuatoriana desencadenó una tormenta mediática aún mayor. Más de 19 medios internacionales, incluidos CNN, la BBC y The Guardian, declararon que los arqueólogos habían tropezado con una antigua Roma de las Américas. Sin embargo, como señala Reese-Taylor, uno de los sitios más grandes ya había sido identificado en 1978. Académicos ecuatorianos y argentinos habían publicado análisis preliminares de LiDAR antes de que apareciera el artículo de Science. La verdadera contribución novedosa fue la escala y la síntesis, no la existencia de los asentamientos en sí mismos.
"Secretos" de la Ruta de la Seda
El patrón se repitió en Asia Central. Cuando el UAV-LiDAR mapeó las fortificaciones medievales de la Ruta de la Seda en Uzbekistán en 2024, el artículo del diario señaló claramente que los sitios habían sido previamente inspeccionados en 2011 y 2015. Aun así, los titulares principales anunciaban que se habían descubierto "ciudades perdidas en la montaña". Para Reese-Taylor, esto revela cómo "perdido" ha llegado a significar no olvidado por la gente en el terreno, sino simplemente no documentado con las últimas herramientas científicas.
Escrito con la ayuda de un sistema de análisis de noticias.